No enfades a un dragón blanco
*Arke aparece y desempolva el blog*
Sorry T_T entre el salón del manga, cosplays, la uni y que estoy obsesionada con Hetalia he dejado esto un poco abandonadillo...
También quiero dar las gracias a la gente que me lee T_T me encanta fisgonear a ver quien a entrado y de donde. Por cierto si me tenéis en algún blog de los que no tengo, decidmelo para añadiros también a mi lateral ^^
Así que bueno para que me perdonéis os voy a poner un relato YAOI , aviso ya... relación chicoxchico vamos KainxOrión ( Si no lo he escrito mal, para los que no sepáis se pone siempre el nombre del dominanate delante ^^)
Se podría decir que es un fanfic de mi propia historia no escrita XD. La acción ocurriría entre el supuesto 5 libro y el 6...
Esta es corta y autoconclusiva pero en la siguiente entrada os pondré ya un que si entra dentro de la historia...
De verdad es +18 aun que lo hice de humor así que puede que os guste aun que no os valla el yaoi^^U
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Era un caluroso día de primavera, de esos que anuncian ya la llegada del verano. Un día para disfrutarlo fuera, entre la salvaje maleza de la selva tropical. Kain deseo estar afuera disfrutándolo pero debía quedarse y atender a los heridos de la última batalla, el era un dragón blanco y una de sus principales cualidades era saber usar la magia de sanacion. Había pasado toda la mañana y los dos días anteriores en la enfermería del palacio atendiendo a los heridos de más gravedad. Estaba cansado físicamente y moralmente, aun que daba las gracias de no haber resultado herido gravemente.
Inspiro suavemente aquel aire calentorro cargado de humedad y se seco el sudor que bajaba de la frente.
Ahora entendía por que la gente del lugar apenas vestía un ligero pañuelo como ropa. A él le habían dejado uno en tonos blancos y azulados que llevaba atado alrededor de la cintura, según decían hacia juego con sus escamas blancas. Se había jurado a si mismo no ponérselo, pero ahora mismo era un suicidio llevar algo más de ropa, sobretodo para él que estaba acostumbrado al clima frio de la montaña. Además, tubo que admitir, en su forma autentica era muy cómodo para llevar. Dava mucha más libertad de movimientos y no le molestaba en las garras para andar.
Se paro en la puerta del último de sus pacientes y suspiro antes de abrir la puerta. Era un herido de poca gravedad, pero sabia que iba a ser el más difícil de tratar.
-Rheeeeeeeeeeeeeeeeeennnnnnnnnn-dijo una voz grave desde el interior.- llegas tarde.
-Rhen se ha quedado con el resto de heridos me ha mandado a mi.
- ¿Kain? Esto se esta poniendo mejor.- Ahogo el enfermo una pequeña risa.- Siempre quise jugar a los médicos.
Kain intento eludir su comentario y entro en la habitación. Se encontró al paciente tumbado boca abajo encima de una cama enorme. Estaba tendió cuan largo era, lo cual con cola hacia que ocupara más de dos metros de largo. Como él, apenas llevaba una falda pero era de tonos calidos a juego con su pelo del color de las llamas. Su espalda estaba llena de cicatrices en carne viva, entremezcladas con unas escamas carmesies. Las cicatrices se extendían por los brazos y Kain sabia que seguían por el pecho y la cara.
-Estas hecho una mierda.-le dijo el blanco despectivamente.
-Tu culpa es, yo no fui al que casi le cortan la cabeza y necesitó que le rescataran.-Kain suspiro otra vez por que sabia que tenia razón. Orión tenía un problema con sus alas, estas pueden ser generadas por los dragones a voluntad, pero debido a un problema cuando las invoca le producen heridas por todo el torso, y para salvar a Kain las necesitaba. – Además ni siquiera has pasado a verme desde entonces. Solo tú y Rhen tenéis la capacidad mágica para curar y Rhen se empeña en ponerme solo ungüentos asquerosos, y tú andas desaparecido.
Rhen le había advertido de cómo estaba, le había dado por quejarse por todo solo para joder ya que entendía perfectamente la situación, además aun se iba a quejar más a él ya que sabia que podía conseguir todos sus caprichos si le hacia sentir culpable. No lo conseguirá.- Se dijo a si mismo Kain.- lo tratare como si fuese otro herido mas.
-No tenemos energía infinita, Orión. Tú no estas en peligro de muerte por lo tanto tendrás que conformarte con lo que hay.
Se acercó a la cama donde el dragón rojo reposaba. Y oyó como murmuraba lo suficientemente alto para que el otro le oyera.
-Kain es malo y no me quiere.
-Orión, tienes una edad y un rango como para dejar de comportarte como un niño. –Respondió Kain mientras se colocaba a horcajadas sobre sus piernas. Así llegaba a toda la espalda sin tener que dar vueltas alrededor de la enorme cama. Al tocarle noto su temperatura corporal la cual podía superar fácilmente los 40º.
- Um, me gusta cuando te sientas así encima mió.
- Deja de pensar en eso. Eres un guarro.
-Yo solo he dicho que me gusta tenerte encima, y eso no es malo ¿verdad? Aun que prefiero estar boca arriba en esos casos.-Levanto la cola haciendo que rozara a Kain.
-¡Para!
Kain trato de ignorarle notando que la sangre se le agolpaba en las mejillas y se puso a preparar una mezcla de plantas.
-Seguro que te has puesto rojo y yo quiero verlo.-Orión chasqueo la lengua de frustración.- Si no me dolerían tanto las heridas y no estuviese tal débil…ya te haría yo gemir como una nena.
Kain se puso rígido al oírle. Y empezó a machacar con más fuerza las plantas.
- No gimo como una nena.
Orion sonrió malévolamente, estaba rompiendo su defensa.
-Pero claro, no puedo hacerlo.- Siguió hablando para si mismo.- ¿Porque? Pues por que estoy mal herido, apunto de morir desangrado. Y todo para salvarle, pero que recibo a cambio NADA. Ni a verme viene después de dos días, y cuando viene ni me saluda correctamente. Seguro que ha estado con una pelandusca por ahí, por que claro, como aun no quiere reconocer en publico que esta conmigo, pues me abandona, y solo me utiliza de vez en cuando.
Kain estaba ya de los nervios, se había tirado dos días enteros curando gente. Orión sabia o debería saber que eso era lo primero, salvar cuantos más mejor. Ya le hubiese gustado a ver venido a verle antes. Y encima estaba todo el rato quejándose. Se estaba enfadando y mucho.
-Sabes perfectamente lo que opino en referente a lo último.
-Solo se, que llevo aquí dos días muerto de asco y que desde antes de la batalla tu no me has dado ni un simple besito. Ni de agradecimiento.
-No hubo tiempo, los heridos…
-Yo estoy herido.
-Ya, pero tu…
-Yo, se supone, y digo que se supone por que no lo se, soy la persona a la que quieres.
-Orión, que te jodan.
-Ya me gustaría a mí.
Silencio.
Esa ultima frase acabo con la paciencia de Kain, y acabar con su paciencia era muy difícil. Deposito el bol es una mesilla cercana con un sonoro golpe.
-Muy bien. Como tú quieras.
Y Orión vuelve a ganar .Pensó el pelirrojo. Ahora se echaría sus brazos y le pediría perdón y bueno, esperaba que algo más. Pero lo que recibió fue algo distinto a lo que pensaba.
-Mi madre decía que la saliva es un buen cicatrizante.- Dijo Kain con voz neutra, y eso fue lo que descoloco a Orión. ¿Qué quería decir? Entonces noto como se agachaba hasta rozarle la espalda con la lengua. Con suavidad lamió una de las cicatrices. Un escalofrió de placer recorrió su cuerpo.
Esto es mejor de lo que esperaba. Pensó mientras Kain continuaba una a una por la espalda. Orión no pudo evitarlo cuando llego al cuello, y empezó a emitir gruñiditos que fueron trasformándose en gemidos. Le rubio sonrió pero sin decir una palabra hizo que Orión se diera la vuelta para seguir con las de delante .Con el boca arriba noto como crecía su excitación, pero lo ignoro. Lamió las cicatrices de la cara mientras la boca del rojo buscaba la suya.
Kaín desdeño los intentos del rojo, no le pensaba dar ese capricho, mientras sujetaba con cuidado los brazos llenos de heridas que intentaban agarrarle, en otro momento hubiese tenido dificultades contra la fuerza de Orión, pero ahora con las heridas fue como echar un pulso con un niño. Siguió con su trabajo incansablemente.
Parecía que los gemidos y los movimientos insinuantes del otro no surgieran efecto en Kain, pero una simple falda no podía ocultar su también predispuesto sexo. Aun así siguió por el brazo lamiendo uno a uno los dedos con algo de lujuria.
Orión lanzo un gemido de protesta, no podía coger al rubio y su mente no sabia si desear tener menos cicatrices para que acabar pronto o desear estar entero lleno de ellas para que no terminase. De un brazo paso lentamente al otro. Mientras su mirada se junto con la del rojo. Kain vio una mirada llena de placer y la derrota, había sucumbido y quitado todas sus defensas. Su pecho se movía arriba y abajo jadeando fuertemente, tenia el pelo enmarañado por la cara y ese aspecto de debilidad le excito más de lo que pensaba.. Orión en cambio vio una mirada de victoria de determinación y control y supo que esa vez había perdido la batalla. Las cicatrices del pecho fueron las últimas y aprovecho para detenerse en los pezones del pelirrojo. Con ellos no se dedico solo a lamer, también se llevaron pequeños mordisquitos. Que hizo que gimiera más.
El blanco se alzo rozándose contra el cuerpo del otro, que no pudo mas que gemir de placer y de dolor ante el contacto. Orión noto su respiración en su oreja.
-Gimes como una nena –susurro el rubio.- Creo que ya termine con tigo. Pero como tu has dicho que te gustaría que te follaran ¿no?-Un gruñido de protesta nació de la garganta del pelirrojo, no podía dejarle así, pero…- Tal vez como agradecimiento, debería atender tu petición. ¿Debería seguir?
Orión no podía creerlo, no al menos de Kain. Llego a pensar que Havel había controlado el cuerpo, pero no. A parte de que llevaba los brazaletes puestos, algo le decía que este era el autentico Kain.
Orión lanzo un gruñido, no sabia que hacer. El era el dominante de la relación. Pero reconocía la derrota y este era un claro golpe bajo. Además su erección era tan grande que hasta le dolía.
-¿Has dicho algo?- Dijo con burla Kain mientras se dedicaba a rozarse lujuriosa mente contra Orión.
-Si- Eran casi más un gruñido que un si pero se entendía.
-¿Si, que?- Dijo con carita de no a ver roto nunca un plato Kain. Mientras su mano bajaba por debajo del ombligo del rojo.
-¡¡¡¡QUE SI QUIERO QUE ME FOLLES!!!¡¡ JODER!!- Rugió Orión. Lanzando una mirada de odio al rubio que sonreía victorioso.
-No hace falta que grites nos oirá todo el castillo, y aun no quiero que se enteren-Dicho esto quito de un tirón la falda de Orión dejándolo más accesible. Desde esta perspectiva supo por que le gustaba tanto al otro estar arriba, y se prometió a si mismo volver a repetirlo.
Su mano se dirigió al miembro del pelirrojo y lo acaricio suavemente mientras se agachaba. Había empezado lamiendo, ¿porque no seguir igual? Así que bajo la mirada atónita de Orión se lo metió en la boca. Haciéndolo gemir de nuevo.
Era la primera vez que lo hacia así que intento imitar cuando Orión se lo había hecho a él.
-Kain- el dolor de la cara de Orión era visible.- los dientes…están afilados…
-Log sgiengto- Kain comenzó a lamerle el miembro intentando mantener sus dientes alejados, era más difícil de lo que parecía. Lamentó no tener una lengua larga y bífida como la del pelirrojo para abarcar más, seguro que así seria más fácil. Pero aun así los gruñidos mezclados con gemidos del rojo le decían que no lo estaba haciendo del todo mal.
Cuando ya le estaba cogiendo el truco Orión le aparto. Kain se dio cuenta que había estado demasiado atento a hacerlo bien, que no sabia dado cuenta de que el pelirrojo no podía aguantar mucho más. Además el mismo estaba apunto de reventar. No quería penétralo sin mas, necesitaba lubricante ¿no?. Pero no tenia nada a mano, y la mezcla de plantas que había hecho no le pareció una buena idea. Mierda, ¿y ahora que?.
-Saliva… con eso… vale…-Dijo Orión entre jadeos y dándole prisa, al haber adivinado el dilema del rubio, lo tenia demasiado bien acostumbrado. Paso sus piernas por encima de las del rubio para facilitarle las cosas. Así que Kain se encogió de hombros y se lamió los dedos. Temblaba, una mezcla entre miedo y excitación.
Introdujo sus dedos con delicadeza preparando la zona. Era su primera vez haciendo esto, siempre se había dejado hacer. Tal vez aun estaba a tiempo de cambiar. ¿Y si lo hacia mal? En un inicio no había pretendido llegar tan lejos.
Orión viendo la cara de Kain, sonrió dulcemente. Se incorporo con dificultad y le abrazo. Acercándose, juntado sus cuerpos al máximo.
-No lo vas ha hacer mal -Le dijo en un susurro sabiendo su dilema.- Te quiero
Kain abrazo al rojo y con cuidado lo penetro. Un gemido de placer broto de la garganta ambos. Comenzó a moverse con el encima. Siempre había pensado que no podría con él pero era más fuerte de lo que creía. Se sentía calido dentro de él, la temperatura de este habia aumentado aun maa. Tenerlo a él al lado hacia que fuera estuviese fresco, pero le gustaba por que era él, era su calor. Noto sus jadeos en su oreja y le recordó algo, aun no le había besado ni una vez, y casi el tenia más ganas que el pelirrojo. Mientras se movía cada vez más rápido esta vez fue su boca quien busco ansiosa. Cuando se encontraron fue como dos sedientos en busca de agua. Cada vez más rápido, sus mentes abandonaron todo y de dejaron al placer.
Algo bajo tierra se removió y en el cielo el viento se movió frenético. Entonces los dos llegaron al final.
Sus bocas se separaron y cayeron rendidos sobre la cama. Se abrazaban con fuerza sus cuerpos se negaban a separarse.
Llamaron a la puerta.
-Conteneos un poco por favor que me destruís el país. - Dijo Rhen medio riéndose al otro lado de la puerta.- Un huracán y un terremoto a la vez. Y calla que he podido contener al volcán.
Al oírle se miraron entre ellos.
-Creo que nos han descubierto- le dijo Orión a Kain riendo.
La cara de Kain estaba roja de vergüenza por ello.
-¡No seas aguafiestas Rhen!-Le grito Orion cogiendo el bol del suelo y lanzándolo contra la puerta.
Al verlo todo rojo la sonrisa de Orion se hizo aun mas grande.
-Este es el Kain que me gusta, aun que me tienes que decir donde has aprendido a ser tan malo.
-No se dímelo tú.-Dijo remarcando el tú.
-Que yo sepa, con tigo hasta ahora he sido bueno, puedo ser peor. Y no creas que le libraras de un castigo por esto.
Kain supo que no estaba echándose ningún farol.
Cuando cayó la noche Kain se levanto. Tenía que ir a atender a los heridos que necesitaban tratamiento nocturno y así relevaba a Rhen.
-Umm- dijo Orion medio dormido- te vas.
-Si tengo que relevar a Rhen.
-Vuelve luego, vale. No creas que te iras de rositas tan fácilmente, ya estoy pensando que hacerte.
-Vaaale.- Dijo sonriendo mientras cerraba la puerta.
-Debería enfadar a Kain más a menudo.-Se dijo a si mismo Orión.
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